No sé ni cómo empezar… pero Dios sí
🌿 Cuando Dios empieza a tejer
No sé ni cómo empezar.
Solo sé que algo está pasando en mí.
No es ruido, no es confusión… es más bien un llamado suave,
constante...que no me deja igual.
He descubierto que Dios no siempre
habla con respuestas claras.
A veces habla con hilos, y poco a poco empieza a tejer algo que solo con
el tiempo cobra sentido.
Y creo que eso es lo que estoy
viviendo.
✨ Un encuentro inesperado
El domingo pasado, platicando con un
sacerdote carmelita, escuché por primera vez sobre la tercera orden del
Carmen para laicos.
Y algo dentro de mí se movió. No fue
emoción pasajera.
Fue más bien como cuando algo te toca el alma… y reconoces, sin saber cómo, que
ahí hay verdad.
La espiritualidad carmelita —tan
centrada en la oración, el silencio interior y la amistad con Dios— apareció
justo en este momento de mi vida.
Y no pude dejar de preguntarme: ¿Por
qué ahora?
🌸 Cuando miras atrás… y todo empieza
a tener sentido
Porque la verdad es que esto no
empezó el domingo.
Dios ya venía tocando mi vida desde
hacía tiempo… tal vez desde siempre.
Hoy veo cosas que antes no
conectaba:
- Una
parroquia dedicada a la Virgen del Carmen y a San José, a la que
llego sin saber bien por qué…
- Mi
gran amiga Lupita, a la que conocí en la parroquia y en el coro, que
me acerca a los carmelitas casi sin darme cuenta
- Un recuerdo de mi infancia: mi mamá diciéndome que alguna vez quiso ser carmelita descalza
Y algo que hoy me emociona
profundamente:
Cuando era adolescente, leí un libro
sobre Santa Teresa de Jesús.
No era un texto teológico, era casi como una novela… pero me hizo ruido. La admiré.
La sentí cercana. Me impresionó su humanidad, su fuerza, su amor por Dios.
Y ahora descubro que esa mujer
—Doctora de la Iglesia, reformadora del Carmelo— vuelve a aparecer en mi vida. Como
si Dios me dijera:
"Mira, esto ya estaba en tu historia…"
🎶 Lo que ya soy… y lo que amo
Y entonces viene la pregunta que me
acompaña estos días:
¿Qué quiere Dios de mí?
Porque yo ya tengo una vida que amo:
- El coro,
donde canto y siento que oro con todo el corazón
- La escuela
de pastoral, donde me formo y crezco
- El curso
de Teología, que me abre la mente y el alma
- Mi
servicio, mis espacios, mi camino dentro de la Iglesia
Yo quiero seguir cantando. Quiero
seguir sirviendo. Quiero seguir aprendiendo.
Pero al mismo tiempo… siento que
Dios me invita a algo más profundo.
Y aquí aparece algo que me
confronta e incómoda: la espiritualidad
carmelita es una espiritualidad de silencio, de quietud, de
contemplación… y tengo que ser honesta: eso me cuesta.
Me
identifico mucho con esa escena del Evangelio: Marta ocupada, haciendo,
sirviendo…
y María simplemente sentada, escuchando al Señor. Y dentro de mí viven las dos.
Por carácter, por fuerza, por todo lo que soy… muchas veces soy más Martha, más activa, más de hacer. Y también, soy muy a lo mi tío Pedro (le digo tío porque siento que nos parecemos) … muchas veces actúo primero y luego pienso (jeje).
Y entonces me pregunto, con mucha
sinceridad:
¿Y si el Señor también quiere
enseñarme a quedarme?
¿A guardar silencio?
¿A estar?
Tal vez
este llamado no es a dejar lo que hago…sino a aprender algo que aún no sé vivir
del todo. No a hacer más. Sino a ser diferente desde dentro.
💔 El dolor… y Dios fiel
Y todo esto está pasando en un
momento muy particular de mi vida.
Un momento de duelo.
La partida de Luis Felipe, mi amado
compañero de vida, mi persona, aquel que Dios me dio con tanto amor, ha sido un
golpe fuerte, silencioso, difícil de explicar.
Y sin embargo… en medio de ese dolor, Dios no se ha movido. Ha permanecido.
No con respuestas fáciles, no
quitando el sufrimiento…pero sí sosteniendo, acompañando, quedándose. Y creo
que, de alguna manera, todo esto también me está llevando hacia Él de otra
forma.
Más real.
Más profunda.
Más verdadera.
🎬 Un corazón que regresa
En este camino, muchas cosas han
tocado mi corazón, pero la que me lleva a la iglesia de nuevo es ver The
Chosen, que poco a poco fue empujando de nuevo a Jesús (ya hablaré de eso
en otro momento). Y sin darme cuenta, fui regresando.
No a una idea de Iglesia (aunque sí),
sino a una relación viva con Cristo.
Una relación que hoy siente que algo se está moviendo… que algo está empezando.
🌿 Una pregunta abierta
No tengo respuestas claras. No sé
exactamente qué significa este llamado.
No sé si el camino es el Carmelo seglar, o cómo se va a desarrollar todo esto.
Pero sí sé algo:
Dios no improvisa.
Dios no llega de repente.
Dios prepara, siembra, espera… y luego llama.
Y hoy, con todo lo que soy, con todo lo que amo, con mi historia, mis heridas y mi fe… solo puedo decir:
Aquí estoy, Señor. No entiendo todo… pero quiero escucharte.
🌸 Y cierro con las palabras de mi amiga T, a la que no escuché en mucho
tiempo y se hace presente de nuevo:
Nada te
turbe, nada te espante,
todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza;
quien a Dios tiene, nada le falta.
🌸 Oración
Señor,
para todos los que, como yo,
Sentimos en el corazón una inquietud,
un llamado que aún no entendemos del todo…
danos la gracia de escucharte en el
silencio,
de confiar, aunque no tengamos respuestas,
y de no tener miedo de seguirte.
Enséñanos a reconocerte en lo
cotidiano,
a servirte con amor y a permanecer contigo,
Como amigos que saben que son amados.
Y si nos llamas a algo más profundo,
Danos un corazón dispuesto
Para
decirte que sí.
Amén.
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